miércoles, 19 de agosto de 2009

Macropinna microstoma



Investigadores del Acuario de la Bahía de Monterrey acaban de resolver uno de los enigmas que intrigaba desde hacía años a los biólogos marinos: la utilidad de la cabeza transparente del pez Macropinna microstoma y sus ojos tubulares. Después de estudiar concienzudamente su comportamiento en aguas profundas de California, los investigadores han llegado a la conclusión de que este mecanismo le permite aumentar su ángulo de visión y detectar mejor a sus presas. En otras palabras: el pez ve a través de su propia cabeza.

Vídeo del Macropinna microstoma


Las imágenes de esta criatura pueden resultar engañosas, puesto que sus ojos no son los dos puntos oscuros que se ven en la parte frontal de la cabeza, sino esas 2 estructuras verdes que flotan en su interior. Ambos ojos pueden rotar literalmente dentro del cráneo y permiten al pez observar lo que sucede por encima de él, de frente y a ambos lados. Los 2 puntos oscuros de la parte delantera que parecen ojos son en realidad 2 órganos olfatorios.

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