Las olas del mar baten en la ciudad,
al ritmo que vienen y van
mis pensamientos no se paran de transformar.
Largas noches en sus orillas te dan mucho tiempo para pensar,
y al final de la noche te das cuenta que mañana tienes que regresar.
Pues no eres tu el que piensa si no el estado de mar.
Olas fuertes olas tranquilas,
siempre en el mismo lugar
olas que te enseñan a madurar
La luna omnipresente
algo te quiere aportar,
controla mi estado de ánimo
cuando estoy al lado del mar.
Un brazo de hormigón me ayuda a adentrarme en la paz.
Un camino a la reflexión, a la más absoluta verdad,
pues es el agua quien moldea el reflejo que veo en el mar
siempre el mismo siempre cambiando,
evolucionando al antojo del mar.
Recuerdo verte tranquilo
como si nada quisieras aportar,
y el simple salto de un pez me hace despertar,
deformas mi reflejo en el agua, algo me vuelves a enseñar.
martes, 22 de junio de 2010
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